A orillas del río Sangha, en la República Centroafricana, la vida salvaje alcanza su máxima expresión. Hablamos del corazón de África, el lugar donde todos nuestros sueños sobre el llamado continente negro se hacen realidad. El parque natural de Dzangha-Sangha reúne lo más representativo de la fauna y la flora africanas. Elefantes, gorilas, búfalos, antílopes y otros mamíferos conviven en la jungla virgen con aves majestuosas, reptiles enigmáticos e insectos sorprendentes.
La naturaleza se disfruta en estado puro en un lugar donde la presencia del hombre no ha dejado su impronta. Sólo la tribu pigmea de los baka ha podido adaptarse a la vida en Dzangha-Sangha,
sobreviviendo en el corazón de la selva gracias a la caza y a la recolección de frutos, en perfecta simbiosis con la tierra que habitan.
Quien desee vivir una experiencia inolvidable en este espacio tan alejado de lo que entendemos por civilización, deberá primero aterrizar en Bangui, la capital de la República Centroafricana, y desde ahí apañárselas para recorrer los más de 500 kilómetros que la separan de Bayanga, la población más cercana a los límites de Dzangha-Sangha. Si no se quiere perder tiempo en el viaje, lo más adecuado resulta alquilar una avioneta, pues las condiciones de los accesos por tierra no son las mejores y una ruta en coche podría prolongarse hasta los tres días. Bayanga es también el mejor lugar donde alojarse después de pasar el día siguiendo la pista de los gorilas, que sin duda son los animales más buscados en estas frondosas junglas.
No es fácil para los viajeros dar con estos primates, que siempre se desplazan de un lugar a otro en busca de alimento. Los guías autóctonos han de emplearse a fondo para que los turistas puedan divisar, aunque sea a cierta distancia, algún ejemplar. Las manadas de elefantes, sin embargo, son más fáciles de encontrar, principalmente cuando los paquidermos acuden a hacer una de las cosas que más les gusta: zambullirse en los ríos y lagos que bañan la zona. No andarán lejos los bongos, esa especie de antílope que coexiste en mutuo respeto con los elefantes y otros moradores de la selva.
Si nos adentramos en la jungla, será complicado que encontremos búfalos, otros de los representantes más genuinos de la fauna de Dzangha-Sangha. Por ello, es mejor apostarse en los claros en medio de la selva, pues es allí donde las manadas se detienen a pastar. Y, si miramos al cielo, contemplaremos distintas especies de aves que también aportan su encanto a este magnífico entorno. También las aves acuáticas merecen protagonismo, tanto que resulta muy recomendable subir a bordo de una barca y navegar por las aguas del Sangha o las de uno de sus afluentes, el Mossapoula, para avistarlas.
Dzangha-Sangha, tierra de aventura y libertad, es la mejor elección para quien viaje en busca de la naturaleza más exótica.